Según (OMS) la obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

Una forma simple de medir la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. Una persona con un IMC igual o superior a 30 es considerada obesa y con un IMC igual o superior a 25 es considerada con sobrepeso.

Existe una diferenciar entre sobrepeso y obesidad, puesto que son conceptos relacionados pero no idénticos. Ambos tienen en común que hacen referencia al exceso de grasa acumulada. Sin embargo, se considera sobrepeso a las personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) de 25 hasta 29’9, siendo personas que deberían reducir su peso para poder estar más saludables.

La obesidad es un problema cuantitativamente y cualitativamente más serio. Las personas obesas sobrepasan los 30 puntos de IMC, y su salud corre un riesgo para adquirir numerosas psicopatologías y enfermedades crónicas, entre ellas diabetes, enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Las causas de la obesidad:

Son varias y, en muchas ocasiones, comórbidas. Esto significa que los tratamientos para superar este problema deben ser multifactoriales: desde el ámbito médico y endocrinólogo, hasta la psicología y la psiquiatría pueden ayudar a las personas que sufren este problema.A lo largo de las últimas décadas se han desarrollado un buen número de terapias y tratamientos contra esta enfermedad, sobre todo enfocados a mejorar los hábitos alimentarios y a potenciar la realización de ejercicio físico. Estos dos factores están estrechamente vinculados con la reducción del volumen corporal. Sin embargo, los profesionales que tratan la obesidad han ido dándose cuenta de que es necesario intervenir en este problema con enfoques más específicos y personalizados, a través de la intervención médica, nutricional, psiquiátrica y psicológica. Este despliegue de profesionales para atajar este problema viene motivado por los costos humanos, sociales y económicos que genera la obesidad.

Riesgos de las personas obesas:

La obesidad es una enfermedad que no solo afecta a la calidad de vida de las personas afectadas, sino que también conlleva otros problemas importantes:

1. Comorbilidad

La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de otras patologías: hipertensión, cardiopatías, cáncer, apnea del sueño, etcétera.

2. Estigma social

Lamentablemente, las personas que padecen este problema de salud son fuertemente estigmatizadas tanto en la escuela como en el ámbito laboral. Esto acarrea la mengua del autoconcepto, incrementando la ansiedad y empeorando sus relaciones personales.

3. Trastornos psicológicos y psiquiátricos:

La obesidad tiene un alto índice de comorbilidad con psicopatologías, tales como la ansiedad, las adicciones, la depresión, trastornos de la conducta alimentaria, entre otros.Las causas psicológicas de la obesidad son inconscientesLa obesidad tiene causas biológicas, psicológicas y culturales. En cuanto a los aspectos psicológicos asociados al exceso de peso, existen distintos enfoques y estudios que señalan ciertas causas posibles.No es que uno conscientemente decida estar obeso y piense que le compense estar así, ¡no! Tampoco se trata de que uno a sí mismo se eche la culpa por la obesidad y se fustigue por ello, ¡nada más lejos de la realidad!. Se trata pues de darse cuenta que las causas psicológicas de la obesidad no es sólo una cuestión de hábitos alimentarios y de ejercicio, sino que tiene profundos vínculos emocionales y relacionales, que es un reflejo de cómo uno está en la vida, de cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. Y de todo ello uno no suele ser consciente, no hay una conciencia de que eso sea así; de ahí la importancia de percatarse de estas ventajas de estar obeso. Ya que el primer paso para poder modificar algo es conocerlo, y si permanecemos sin mirar más allá, difícilmente se dará un cambio real y profundo, ya que no se puede cambiar aquello que no conocemos.No se trata de culparse si no de comprenderse a uno mismo y a su historia personal, se trata de mirar más allá y dejarse sentir que está pasando y que ha pasado realmente en mi vida para estar obeso. Se trata de querer entenderse de verdad, sin juzgarse ni criticarse (que es lo que nos bloquea) si no con una mirada sincera y amable a uno mismo, explorar el sentido que la obesidad tiene y ha tenido en la vida de uno. Para que resulte más sencillo este trabajo, recomiendo que se haga acompañado/a de un especialista en un espacio dónde poder mirarse profundamente y entender las causas psicológicas de la obesidad.

Protección emocional:

La obesidad puede servir como una muralla, tanto física como emocional, que defiende y protege a la persona frente al exterior. Así, algunos pacientes obesos tras la cirugía bariátrica refieren sentirse más vulnerables y desprotegidos. Y esto es porque están perdiendo su colchón de seguridad frente al mundo. Fijémonos que, por ejemplo, cuando uno da un abrazo, si tiene mucha grasa abdominal, esta hace de separación entre uno y el otro. Se forma una barrera que nos separa y distancia del otro, estamos más lejos de la otra persona. He observado que este fenómeno suele darse en personas con miedo a exponerse frente a los demás, personas que se sienten avergonzadas de mostrarse al mundo y necesitan de una barrera de protección para sentirse más seguras; el inconveniente es que al mismo tiempo se distancian y aíslan.

Reforzar vínculos familiares:

Las causas psicológicas de la obesidad pueden tener que ver con el refuerzo (inconsciente) de vínculos familiares que para uno son muy importantes. Así, si hay una persona importante en mi familia (padre, madre, abuelo, tío…) a la que admiro o con la que inconscientemente me identifico, tenderé también a imitar sus comportamientos, su manera de estar en la vida e incluso su imagen física (todo esto de manera inconsciente, evidentemente). Aquí nos podemos encontrar con que esos familiares pueden presentar obesidad, un gran descuido físico, sobrepeso u obesidad.Aunque todo esto pueda parecer anecdótico, si nos ponemos en la piel de la persona cuyos referentes son obesos, hay una tendencia muy marcada a la obesidad, ya que el estar delgado supone inconscientemente el dejar de estar en ese bando y pasar a otro. Puede representar internamente dejar de ser como mi padre, madre… Y la fidelidad a nuestra línea familiar es una de las fuerzas más importantes e inconscientes que presenta el ser humano.

Rebeldía:

La obesidad también puede ser una forma de rebeldía a la familia y a la sociedad que nos rodea, puesto que va en contra de los valores y estereotipos de delgadez que socialmente están establecidos. Así que de alguna manera, un obeso es un rebelde que se sale de la norma, de lo deseable.Analizando la historia de los obesos, algunos de ellos han tenido padres, pero sobre todo madres, con una obsesión por la delgadez y por el culto al cuerpo. La queja constante de estas personas es la constante presión de su madre para que adelgacen. Se percibe una especie de lucha interna, por un lado la persona refiere querer adelgazar pero por otro hay un resentimiento con la madre, hay un uno querer complacerla y “fastidiarla” (de manera inconsciente).

Confirmación de creencias y vivencias:

La obesidad muchas veces confirma creencias del tipo “No soy capaz”, “Los demás me rechazan”, “No gusto a los hombres/ mujeres”… Estas creencias aunque aparentemente negativas suelen estar muy arraigadas en la persona, las vive como la realidad, como lo que realmente pasa. De tal manera que de manera inconsciente la persona vaya a cumplir con esas creencias, con esa realidad. Es decir, si yo desde pequeño he sentido que los demás no me aceptan, voy a creer que no soy aceptable y por tanto voy a comportarme como una persona que no es aceptable por los demás, y en este punto entra claramente la obesidad, confirmando y apoyando esa realidad.

Ocupar mucho espacio:

La obesidad puede ser una manera de ocupar más espacio, de imponer, de ser más grande de cara a los demás. Así pues, si hay personas que desean Poder y ser vistas y “respetadas” (más bien temidas) que pueden utilizar la obesidad con este propósito. Recuerdo el caso de varios pacientes, que antes de operarse decían que uno de los miedos que tenían al intervenirse es dejar de ser respetados en su ámbito profesional, ya que la obesidad les brindaba notoriedad y una manera de imponerse a los demás; expresaban también su miedo a “quedarse en muy poca cosa” tras la cirugía.

Tapar situaciones traumáticas:

Detrás de muchas personas con obesidad podemos encontrar situaciones traumáticas muy dolorosas: abusos, sentirse menospreciado, violaciones, baja autoestima… Cuando la persona se centra en esa obesidad, se obsesiona con bajar de peso, se cree que ésta es el centro de su sufrimiento y se olvida de sí misma, de su dolor, de lo pasado. Hay como la idea de que adelgazando todos los problemas van a desaparecer, pero luego al adelgazar van contactando con ese dolor y una de dos, o vuelven a engordar (y taparlo de nuevo) o toman conciencia y lo asumen y sostienen.

Algunas sugerencias para empezar a tomar acción contra la obesidad:

Conozca la causa de la obesidad, para ello busque ayuda y orientación psicológica.

Piense acerca de lo que come y por qué. Lleve un registro de sus hábitos alimenticios y escriba todo lo que come, el momento del día y la cantidad de comida.

Reduzca las porciones cuando coma las mismas comidas.

Además de hacer la dieta menos privativa, pronto quedará satisfecha con las porciones más pequeñas. Esto también le dará una plataforma para reducir aún más su apetito.

Tenga en cuenta que aunque tratar la obesidad ayuda a reducir los sentimientos de depresión, la pérdida de peso nunca tiene éxito si usted continúa agobiado por el estrés y otros sentimientos negativos. Puede que tenga que trabajar para resolver estos problemas antes de comenzar con un programa de pérdida de peso.

Perder peso siempre es más fácil cuando se cuenta con el apoyo de sus amigos y familia. Intente involucrar a toda su familia para comer una dieta más saludable. Muchos hospitales y escuelas también patrocinan grupos de apoyo formados por personas que ofrecen unas a otras su valioso ánimo y apoyo. Las investigaciones muestran que quienes participan en estos grupos pierden más peso que si hacen dieta solos.

Pídale a un amigo o miembro de su familia, para que le apoye moralmente cuando está tentado de alejarse de su nuevo estilo de vida. Simplemente asegúrese de no competir con esta persona para perder peso.

No se obsesione con los días cuando pierde la disciplina y no puede evitar comer más. A menudo, esto es un problema para las mujeres que tienden a ser muy duras consigo mismas al perder la disciplina. Vea qué pensamientos o sentimientos lo llevan a comer más en ese día en particular, y cómo puede sobrellevar de otra manera que no sea comiendo de más. Un profesional en psicología puede ayudarlo a formular un plan de acción para controlar estos sentimientos incómodos.

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